Durante 12 meses, 59 mujeres jóvenes de 7 distritos de El Salvador fortalecieron habilidades y conocimientos, iniciaron o mejoraron sus pequeños negocios y reafirmaron que el trabajo en red es una herramienta clave para impulsar la economía solidaria y transformar sus comunidades.
Con dos jornadas de encuentro, reflexión en intercambio de experiencias, Solidaridad CVX culminó el proyecto “Fortaleciendo las redes de economía solidaria a través del liderazgo de mujeres jóvenes en 7 distritos de El Salvador”, una iniciativa en la que participaron mujeres lideresas rurales y emprendedoras de 7 territorios de El Salvador: Guaymango, Jujutla, San Pedro Puxtla, San Antonio del Monte, Santa Catarina Masahuat, Teotepeque y Jicalapa.
Aprendizajes que fortalecen el liderazgo
A lo largo del proceso, las participantes desarrollaron conocimientos y habilidades en gestión empresarial, igualdad de género y liderazgo, uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), economía solidaria y Ecología Integral. Durante las jornadas de cierre compartieron los principales aprendizajes obtenidos y reflexionaron sobre cómo estas herramientas han fortalecido sus emprendimientos, mejorado su organización, incrementado su conciencia ambiental y aumentado su confianza para liderar sus grupos comunitarios.

La importancia de construir redes
Las participantes también reflexionaron sobre los desafíos que enfrentan las mujeres emprendedoras, especialmente en la zonas rurales. Entre ellos, destacaron el acceso limitado a capacitación y financiamiento, las dificultades de trasporte y comercialización, así como la necesidad de continuar fortaleciendo sus habilidades, entre ellas, el uso de herramientas digitales para la mejora de sus negocios.
Frente a esta realidad, coincidieron en que las redes de mujeres emprendedoras constituyen una oportunidad para compartir conocimientos, generar alianzas, apoyarse mutuamente y construir soluciones colectivas que fortalezcan su autonomía económica.
Como compromiso para dar continuidad a este proceso, acordaron mantener los canales de comunicación creados durante el proyecto, promover sus emprendimientos a través de las redes sociales y seguir compartiendo experiencias y buenas prácticas que impulsen el crecimiento colectivo.

Un cierre para abrirse a nuevas etapas
La entrega de diplomas reconoció el esfuerzo, la dedicación y la perseverancia de las participantes a lo largo del proceso formativo. Sin embargo, el principal logro va más allá de esa ceremonia: los vínculos construidos, la confianza mutua y el compromiso de seguir caminado juntas constituyen una base sólida para continuar fortaleciendo la economía solidaria y el liderazgo de las mujeres en sus territorios.
Cuando las mujeres fortalecen sus capacidades y construyen redes de apoyo, no solo hacen crecer sus emprendimientos; también generan oportunidades para otras mujeres, fortalecen el tejido social comunitario y contribuyen al desarrollo de sus comunidades, más inclusivas, solidarias y sostenibles.
Las redes no terminan cuando concluye o cierra un proyecto; comienzan cuando las mujeres descubren que juntas llegan más lejos.