Desde hace 3 años, en cooperación con la Red de Economía Alternativa y Solidarias – REAS Euskadi, 6 de los Centros Sociales que componen la Red Comparte vienen labrando el terreno para el despliegue de Circuitos Económicos Solidarios (CES) en América Latina. Han echado semillas, han abonado lo sembrando y, poco a poco, ese trabajo va echando raíces… ¡hay quien diría que hasta se han recogido algunos frutos!
Como comunidad de aprendizaje que somos, representantes de los centros sociales responsables de este proceso intentamos juntarnos una vez al año para compartir avances, analizar retos comunes y aprender juntas en el camino, en definitiva, nos juntamos para entrecruzar nuestras raíces. Esta vez lo hicimos del 29 de octubre al 2 de noviembre.


El encuentro tuvo lugar en el suroeste de Colombia (región de Nariño). Es un territorio clave para la construcción del país, un lugar donde se identifican fuertes flujos económicos, sociales, ambientales, políticos y espirituales. Geográficamente conecta el mundo Andino, Amazónico y Pacifico… y esto genera una biodiversidad enorme que permite que coexistan hasta 7 pueblos originarios.
Es importante entender el entorno en el que se ha dado el encuentro, puesto que es el territorio que ha posibilitado la creación de la Red Enjambre, un CES impulsado inicialmente por la Fundación Suyusama y que tan inspirador ha resultado para quienes lo hemos podido conocer a lo largo de la semana. En distintos momentos y por varios medios de transporte llegamos casi 20 personas de SERJUS de Guatemala, Solidaridad CVX de El Salvador, Hogar de Cristo de Ecuador, CIPCA de Perú, IMCA de Colombia, REAS Euskadi, equipo técnico de la red Comparte y personas colaboradoras que asesoran el proceso.
El encuentro inició el martes 29 en la finca Villa Loyola, un espacio privilegiado que sirve de escuela agroecológica para decenas de familias campesinas y que da lugar a uno de los cafés mejor valorados por cientos de personas consumidoras tanto nacionales como internacionales. Aquí, además de conocer la variedad de iniciativas productivas bien interconectadas que tiene, aprovechamos para entrecruzar nuestras raíces y compartir retos y avances de cada uno de los territorios de América latina donde los centros sociales de Comparte están impulsando la estrategia de los CES, tratando de encontrar factores en común. También fue un espacio de reflexión sobre la batería de indicadores que estamos construyendo y que permitirá medir el avance de los distintos Circuitos en construcción.
Después de trasladarnos a la “Ciudad sorpresa”, como le llaman a Pasto, el miércoles 30 continuamos conociendo el territorio de Nariño. Iniciamos con la visita a la Asociación Corazón de María, donde Paola Maigual nos cuenta el camino recorrido por el grupo y, sin pretenderlo ella, hace verdadera gala de resiliencia y capacidad de adaptación de la asociación frente a grandes retos que han superado. En la misma parcela tuvimos la oportunidad de conversar con Ximena, una de las promotoras de la experiencia Plaza Verde, motor de la Red Enjambre a través de sus diversos productos de cosmética natural (entre otros). Continuamos la exploración con la visita a Flor de Monte, un proyecto más humilde en escala, pero igual de rico en variedad, de hecho, cuenta con la particularidad de que una parte importante de su producción la venden en su propio restaurante: podemos confirmar de primera mano que lo hacen con una buena sazón. Terminamos el día con otra experiencia igual de integral, un Bosque Melífero donde elaboran uno de los brebajes más antiguos que existen: la hidromiel.


Tras un merecido descanso, el jueves 31 nos quedamos en Pasto para conocer en más profundidad la propuesta de Escuela de CES que está construyendo la Red Enjambre. La escuela busca ser un espacio permanente de construcción, para abordar de manera conjunta los retos del proceso, teniendo presente lo ético y la conciencia política basada en principios de Economía solidaria y Agroecología. Tras conocer las oficinas y al equipo de nuestro anfitrión SUYUSAMA, nos dirigimos a conocer la Tulpa y Mercatrueke, dos organizaciones clave para la Red Enjambre. La Tulpa como agrupación de familias campesinas con un proceso de comercialización muy desarrollado y una tienda física como punto de encuentro clave y, Mercatrueke como plataforma colaborativa liderada por mujeres que abre espacios de intercambio y acceso a bienes, servicios y alimento sin usar dinero. Terminamos el día de forma más relajada, primero con una visita al museo del Carnaval de Blancos y Negros, celebración popular andina de gran importancia en la ciudad y que incluso fue considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y segundo, con una celebración intercultural donde cada país trajo un pedazo de su cultura y gastronomía para deleite de todo el grupo.
El viernes 1 madrugamos para trasladarnos a la Laguna de la Cocha, nexo de unión entre el mundo Andino y la Amazonía, y un espacio con una biodiversidad única. Iniciamos el día con una meditación ritual acompañada por locales que, poniendo en valor los saberes ancestrales de su cultura, nos guiaron en un agradecimiento muy sentido hacia la casa común. Continuamos con un paseo a pie y otro en lancha para llegar a la Isla de la Corota, la Reserva Natural más pequeña y más densa en biodiversidad de Colombia. Tras esto, nos sentamos en círculo para conversar sobre temas estratégicos del convenio de intercooperación entre Red Comparte y Reas Euskadi, actividades de comunicación realizadas durante el año, conocer otras redes de Economía Social y Solidaria como RIPESS y planear los próximos pasos en la Intercooperación para Transformar la Economía.
El encuentro terminó con una feria organizada por la Red Enjambre donde participan más de 20 organizaciones productoras y se anima con eventos culturales, rifas y música de forma permanente. Un espacio que supone una oportunidad real de ir transformando la economía, un punto de interconexión entre el consumo consciente y una producción respetuosa y transformadora, un lugar de arte y cultura, de amor y de esperanza, de risas y esfuerzos. Fue el culmen que nos hacía falta para terminar de entender el impacto de esta alianza y el gran trabajo que hacen todas las personas de la Red Enjambre.
El encuentro permitió reconocer los avances y desafíos compartidos en los cinco países como la sostenibilidad económica y autónoma del proceso, la coordinación de distintas organizaciones inicialmente muy distanciadas unas de otras o que, a veces, conviene frenar los procesos para asegurar las bases formativas en Economía Social y Solidaria.
También, se favoreció el el fortalecimiento de los lazos de intercooperación entre la red Comparte y REAS-Euskadi con su Mercado Social, así como, vislumbrar las áreas de trabajo conjunto para el próximo año, como por ejemplo, mejorar los esfuerzos por sistematizar lo que vamos construyendo en el proceso.