En el marco del 3er encuentro internacional “Entrecruzando raíces: Circuitos Económicos Solidarios” promovido por la Red Comparte y Reas Euskadi se llevó a cabo el Conversatorio “Emprendimientos que cuidan”, organizado por Hogar de Cristo.

En este conversatorio Nancy, Silvia, Yobelma, Greis y Kelly, mujeres emprendedoras del circuito económico solidario acompañado por Hogar de Cristo expresaron lo siguiente:

Todas nosotras nos levantamos de las violencias, los abusos y las injusticias múltiples que atraviesan nuestros cuerpos y barrios. Lo hacemos tejiendo redes comunitarias en las que nos apoyamos y sentimos el afecto y la confianza para emprender, resistir y afrontar los obstáculos que acechan nuestras vidas en el día a día. Cuando llegamos al Circuito Económico Solidario promovido por Hogar de Cristo en barrios populares de Guayaquil (Ecuador), nos sentimos en familia. Llegamos con talentos escondidos que hemos ido descubriendo gracias a las formaciones del “Semillero de emprendimientos” y la solidaridad de otras compañeras emprendedoras.

Formamos una red en la que construimos colectivamente alternativas de vida desde nuestros saberes y el acompañamiento del equipo de Hogar de Cristo, y generamos procesos de aprendizaje, resiliencia y empoderamiento. Esta solidaridad colectiva ha significado un gran cambio en nuestras vidas, y nos ha impulsado a desarrollar nuestros emprendimientos de gastronomía, bisutería, textiles, de calzado… sintiendo que, en medio del dolor, siempre hay una salida. Son emprendimientos que nacen del amor, la solidaridad y la esperanza. 

Junto a ellas, Denisse y Claudia del equipo de Hogar de Cristo y de la red Comparte respectivamente, han aportado la visión de quienes acompañan a generar redes económicas solidarias, poniendo el foco en elementos que son clave para hacer sostenibles estos procesos, como son:

  • Fomentar la unidad en la organización: organizarse es un pilar que se sustenta en la unidad. Crear una comunidad dentro de una organización.
  • Desarrollar las potencialidades de las personas y comunidades, fomentando el aprendizaje desde sus propios saberes y experiencias de vida, y capacitaciones aplicadas a la realidad.
  • Cuidar la sostenibilidad integral de los procesos integrando la equidad de género (por ejemplo, distribuir equitativamente las responsabilidades en las familias, organizaciones y comunidades) y el cuidado de la Casa Común.
  • Estrechar los lazos entre los procesos rurales y urbanos, y entender que formamos parte de una misma lucha en lo rural y lo urbano: generar alternativas económicas que cuiden la vida y generen medios de vida dignos. Reconocernos como consumidores/as que nos necesitamos, y reafirmarnos en el poder de transformación que tenemos como consumidores/as individuales y colectivos.
  • Incidir en los gobiernos locales y regionales para que garanticen los derechos de las personas y comunidades, porque las organizaciones sociales no tenemos que suplir la labor del Estado.

El Circuito Económico Solidario impulsado por mujeres de barrios populares de Guayaquil y la Red Comparte en América Latina son testimonio de que la solidaridad y el trabajo en red son motores de cambio y esperanza colectiva.