Neidi Alejandra Solarte, mujer joven del municipio de La Unión, Nariño, Colombia, nos comparte cómo muchas mujeres han comenzado a romper con la dependencia histórica de los hombres, al reconocer que su trabajo de cuidados —aunque no remunerado— tiene valor, fuerza y dignidad. Hoy, hablar de autonomía es también hablar de tiempo propio, de decisiones y de nuevas oportunidades.

Su voz nos recuerda que cuestionar los roles impuestos es un acto de valentía y que el camino hacia la equidad de género comienza cuando las mujeres se reconocen como sujetas de derechos y protagonistas de sus propios procesos.